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VERANO
Qué bonita está masella en verano. Quince días con su presencia pero distintos colores. Colores que te absorben con su textura, su olor y sus sentidos de inmensidad.
La tranquilidad reina entre tus bosques. Tu olor a campo se hace presente entre las flores, las plantas aromáticas, los pinos y las vacas. Nos regala con un rojo intenso de fresas silvestres… Carlitos me pregunta, paseando, cómo se dice fresas en inglés. Ambos decimos strawberries, mientras recogemos flores amarillas, lilas y rosas.
Y ahora qué haremos? Me pregunta Jordi Yang, entre su risa y su olor que tanto me recuerdan a mi hermano… Sigámos caminando, chicos!
Dejando paso al camino de tierra y entrando en el bosque, las ramas y sus matas nos dan la bienvenida e informan de su espesura.

Hoy seremos animales del bosque en plena noche. Encontraremos nuestra madriguera, cueva, árbol o rincón, para ser una vaca, un kuku, una gallina o un lobo.
En una misma zona del bosque, el kuku y el lobo se contagian de su grito y aúllan al unísono. La noche cae y el bosque canta… Pronto las luciérnagas aparecen, observando y escuchando misteriosamente los rincones del bosque.
Oigo el kuku a lo lejos y no puedo evitar reírme. Los aullidos descubren pronto al lobo, que corre por el bosque a ciegas. Encontré al kuku en lo alto del bosque, envuelto entre las ramas. Mientras los animales dormían se mimetizaron con su entorno. No había lugar en el mundo más tranquilo que en ese instante, en ese bosque.
De vuelta con las luciérnagas, la luz se hizo dolorosa… Llevábamos tiempo en la oscuridad, y nuestros ojos, sólo se apreciaban en la noche, donde podías mirar sin tapujos a todo cuanto te rodeaba.
A dormir luciérnagas… Apagad vuestra luz por hoy, tenemos que descansar. Pero las luciérnagas más grandes aún tenían que iluminarse durante más tiempo.

Contagiaron este movimiento activo a dos de las luciérnagas chiquitinas. Estos dos bichitos no descansaban por la noche. Se despertaban y jugaban a meterse en el armario, saltar de las literas a las camas, pillarse los dedos en la ventana, y sobre todo, cabrearse con las luciérnagas más mayores. Los folloneros entraban en acción cada noche… Marco, Enric, dos pequeños grandes indios de guerra. Con ellos, desde las risas, los enfados y las negociaciones hasta fumar la pipa de la paz fueron momentos muy largos. Indios folloneros, seguiremos negociando.
De vuelta a la noche, la guardia se convierte en una actividad cotidiana. Aunque pensamos que sería duro para quien tuviera que hacerla, enseguida nos dimos cuenta que era el mejor momento del día… Sentaditos en el sofá, saludamos al señor de guardia que nos observa desde las cámaras. Se oye una puerta… Por el espejo, vemos que 2 Santos caminan hacia nosotros haciéndose los sonámbulos. Pronto aparece la mafia de luciérnagas. Los chicos se ríen y nosotros decidimos montar “Asociación de Bromas Nightclub”, just for Mafia People.
Taker en mano, llaves de las habitaciones y linterna entramos en corrillo. Xavi Antoni duerme plácidamente esta noche, aunque sus sueños los comentaremos más tarde. Dándonos la espalda, su posición nos incita al tatuaje en el hombro con un corazón “Amor de Madre” y “Dónde está Mariona?” –Cuidado, se despierta, apagad las luces! Rinxols, Carlos, no rigueu!
Xavi Antoni sigue durmiendo.
Las luciérnagas chiquitinas por fin duermen. Las caras inocentes descansan plácidamente: Mucha diversión, esfuerzo y exaltación les dejan con ese cansancio en sus caras.
La mafia vuelve a actuar, esta vez con fotos de estos bichitos dormidos: Jordi Yang, Miquel, Folloneros, Carlitos, Marc Bascompte, Ori, Joan, todos ellos en su inocencia más pura.
Los sueños de estos bichitos fueron de lo más curiosos, y cómo no, las risas comprimidas resurgían en carcajadas y movimientos ruidosos por toda la habitación.
-Cuidado Clarita! Ninu, on està la llanterna? Mira en Xavi!!!
-Water please, water, water!
-Sortim, fes una foto i sortim...
La verdad es que ese sueño desencadenó muchas risas en el pasillo durante los siguientes días. Xavi Antoni, también tenía sueños, pero éstos eran un poco más violentos, o quizás con menos inocencia. Palabras del sueño de Xavi Antoni.
-Quítate de encima, guarra!
Esa noche Xavi Antoni no descansó bien, aunque peor lo pasó la noche en que le dijeron que tendría que irse a casa… Vaya marrón! Pero al final, todo solucionado.
Estas eran las noches de las colonias con los niños, pero… ¿y cuando todos los niños dormían? Clarita, Noe, David…
-Eh, un momento: On és l’Alonso?
–Dormint, on vols que sigui ! Jejeje
Alonso siempre dormía cuando tenía guardia. Pero nos chivaron que enseguida te despiertas, y no como tu compañero de cuarto, que es capaz de dormirse en 20 segundos y no despertar! David, como te gusta dormir…
-Alonso, qué bonito es tu pijama! (Aparece dormido con la almohada por el pasillo)
-Cómo te lo curras!!!
-Tranqui, los niños duermen.
Alonso y su pijama, comentarios burlones aparte, se paseaba por el pasillo una noche de guardia… Las chicas medianas, Claudia, Clara y Marta, así como los indios folloneros, estaban sentadas en el pasillo de las habitaciones, castigados por el piloto de F1 por hacer xivarri. Descontentos y somnolientos los chicos se fueron a dormir sabiendo cuál era el límite de velocidad de nuestro piloto español.

Pero, ¿qué pasaba a primera hora de la mañana? El cachondeito nocturno empezó a pasar factura por las mañanas. Ipod y altavoces en mano, David y alguno de nosotros despertábamos a los niños con Rammstein o, si clarita estaba presente, con Trance… La primera reacción de los niños era una cara arrugada seguida de gruñidos de todos los tonos posibles, pero como si no percibieran del olor intoxicante que les rodeaba. Pronto tuvimos que hacer dos rondas para que se levantaran.
Todos en pié y a desayunar. Las horas de las comidas fueron un campo de batalla durante los tres o cuatro primeros días. La mafia la liaba constantemente: Alexander Ors siempre sobresalía con su voz y las carcajadas que provocaba a su alrededor. Fue una fiera a la que domar, pero después de algunas charlas Alex fue uno de los mafiosos más respetables de las colonias, con una nuca apta para leves collejas. Nunca olvidaré como saliste del hotel el último día.
Sobre las comidas, enfín, algunos más que otros se quejaban. María Hidalgo creo que aún está acabando de cenar. Clarita enseguida se dio cuenda que debíamos servirle el menú diariamente. Vaya caras largas a la hora de comer… Qué bicho eres, María, cómo te gustaba decir que no hasta que tu gusanillo interno se despertaba y toda tú eras alegría y vitalidad. Como el día en que no querías ir a la piscina y acabaste bañándote con la camiseta!
En la piscina hubieron momentos de desahogo para los chicos. Jordi, Vila, Barredo, Dos Santos, aún tengo agua en el estómago…
-Puc amb tots vosaltres.
Este comentario lo repetía siempre con la esperanza que se lo creyeran.
Pero la mafia es la mafia y como no, me ahogaron tanto que el nivel de agua bajó.
-Encara puc amb tots vosaltres. David ajuda’m!
Pero David siempre estaba con la cámara de agua, y su, como era David, ah si, círculo de confianza! Anna, Nuria, Rosa, Aasma… Cómo os gustaba que David os despertara por las mañanas, y sus secretos, que me lo ha dicho un “Kukuck”.
Clarita y Noe seguían a su mafia por el rabillo del ojo. Se acercan! Nos rodean! Glu Glu Glu…
-Anem a fer-nos una foto, Clara.
-Vinga, jo us la faig.
-Aaaai la tecnología: ya existen cámaras digitales submarinas; David, eres el príncipe tecnocibernético más cool que he conocido. Gracias a tu cámara, tenemos momentos en otro medio, y por qué no, de otra dimensión…
Pero, un momento, ¿dónde está la piscina exterior que sale en la propaganda del hotel? Aún la estamos buscando.

Masella, estás cambiando… Los niños se pasean por sus bosques recogiendo troncos… Vamos a construir cabañas… Los chicos se dividen y empezamos la construcción… Los peques y medianos se visten de enanitos campesinos… La tranquilidad del bosque se ve altercada por la agitación de estos enanitos… Tenemos enanitos obreros, que se van a la aventura de encontrar el palo, rama o tronco más adecuado. Luego tenemos los arquitectos, enanitos que preservan y vigilan las cabañas de hurtos y destrozas y de la construcción y estilo de su mirada. Así nacen las cabañas de José Luís y Juan Carlos, el Tipi de Sabih, Noe, Sabih, Marc i Miquel, Can Monster y Can Marihuana… Can Monster fue habitada por Joan, Carlitos, M. Bascompte, Uri y Noe. Nuestra casita de madera se construyó entre 3 pinos pequeñitos que atados con cuerdas y sujetados por unos palos que mi pequeño enanito arquitecto Carlitos había diseñado con esmero. Can Monster resultó ser una cabaña habitable donde poder dormir por la noche… En lo alto del bosque, como indios guerreros y estrategas, Enric, Marco, y los gemelos construyeron Can Marihuana. El nombre de esta cabaña surgió de las plantas del bosque que curiosamente tenían su forma y que estos indios habían puesta para cubrir su casa. Pronto entrarían en guerra estas 2 cabañas… Los indios declararon fin de la tregua y pronunciaron sus voluntades…
-Indios folloneros, no ataquéis!
-Enric, deixa de tirar pedres!
La paz fue firmada en los límites de ambos territorios.

Y así, con todas estas aventuras, Masella iba transformandose. Nos escuchaba día y noche, nos cantaba con sus árboles, nos aromatizaba con sus flores y algunos encontraron lo que buscaban entre sus encantos. La montaña nos regaló días de sol y calor, y alguno de lluvia por las tardes y por la noche. Masella se refrescaba, y nosotros nos resfriábamos…
Pican a la puerta 121:
-¡¿¿Me das mi medicación??!
A David Dameson, y algunos peques como Pep o Enric petit (alias Dalsy) les faltaba tiempo para pedir sus medicamentos. Eran los momentos de Dalsy y Epiretal que los niños esperaban con impaciencia. La verdad es que este placebo de descongestión y bajada de fiebre les encantaba. Niños, una advertencia, cuentos más medicamentos os toméis, peor será en el futuro… Así que decid no a los medicamentos o podréis dar positivo en Bisolvón… Ah, sí! Y con estas palabras os digo: Rechazad la automedicación!

Después de este párrafo de consejos de farmacéutico, podría seguir escribiendo horas y horas sobre todos los recuerdos que compartimos en las colonias. Seguro que cada uno de vosotros tiene en su memoria miles de anécdotas, historias que los monitores ignoramos y sobre todo una servidora que se considera un poco pájara. Pero lo bonito de esta historia quizá solo acaba de empezar, o a lo mejor acaba en este cuento. Empiece o acabe da igual… Para cada uno de nosotros Masella fue diferente.
Los quince días de convivencias empezaron entre extraños y algunos amigos… y acabaron en lazos estrechos entre todos. Los mayores, a cuidar de los pequeños. Los pequeños y medianos nos recordaron como era volver a ser enanos. Todos aprendimos y todos cambiamos en esos días.
Gracias por esta aventura y gracias por inspirarme a escribir este cuento de fantasía y realidad.
Julio 2007
Written By Noelia
Produced By David
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